Por: María José Pizarro Rodríguez

Soy María José Pizarro Rodríguez, hija de una generación valiente y rebelde. Mis padres, como los suyos (o, tal vez, sus abuelos), lucharon por algo elemental para una Colombia decente: la democracia, y en su camino entendieron que las transformaciones pasan por la conquista de la paz. Ese es nuestro legado.

La guerra y la paz han coexistido trágicamente en el país desde la independencia hasta hoy. Inconformes y rebeldes de todas las generaciones han luchado por una Colombia democrática, como los liberales liderados por Rafael Uribe Uribe, la generación liberal de 1936 que impulsó la Revolución en Marcha, el movimiento Gaitanista, el Frente Amplio del sacerdote  Camilo Torres y las juventudes de los años 60 y 70.

Como parte de esta historia, un grupo de jóvenes liderados por Carlos Pizarro Leongómez, mi padre, después de recorrer los caminos de la insurgencia, asumió la paz como destino. Esto nos dejó como legado un nuevo pacto social: la Constitución de 1991. Mujeres, juventudes, pueblos ancestrales y nuevas organizaciones políticas participaron activamente en la construcción de este gran acuerdo nacional.

Sin embargo, la permanente coalición entre élites ha dejado a los de abajo esperando promesas de República, libertad, democracia y paz. Las mafias políticas en el poder han fomentado una violenta guerra contra nuestro pueblo, se apoderaron de los recursos públicos, suprimieron las libertades, privatizaron el Estado y desmontaron su carácter social y de derecho. Eso es lo que nos deja uribismo, intentar acabar con la Constitución de 1991, eliminar cualquier tipo de oposición y gobernar con autoritarismo.

Video: Propuestas de María José Pizarro para el Senado

Hoy, ante quienes buscan continuar la política de la guerra y la muerte, nuevas generaciones indignadas impulsaron el reciente estallido social y lanzaron un contundente mensaje: el cambio es ahora.

La lucha por la democracia, la vida y la libertad ha producido múltiples encuentros que confluyen en un gran Pacto Histórico para cambiar la historia de Colombia.  Nunca la palabra PACTO tuvo tanta potencia. No se trata de un acuerdo electoral, sino de la unión de las fuerzas de cada colombiana y colombiano, sin exclusiones, para hacer de la paz y la justicia una realidad. Por ello, el pacto que proponemos es un acuerdo por la paz, la vida, la libertad, la dignidad y el cumplimiento de nuestra Constitución.

Como Pacto Histórico proponemos cerrar las espirales de violencia que por tanto tiempo nos han sacudido. Para esto, proponemos una nueva manera de hacer política, formando un gobierno de concertación y diálogo nacional, para construir un país libre de odios y violencias en el cual quepamos quienes anhelamos una nación que supere la dicotomía entre izquierdas y derechas.

En el Pacto Histórico representamos un proyecto político cuyo fin no solo es llegar a la presidencia.  Para 2022 nos hemos propuesto ganar en primera vuelta y renovar el Congreso con mayorías que nos permitan poner en marcha una agenda de cambio en salud, educación, ambiente, derechos para las mujeres, comunidades étnicas y campesinas, para las juventudes, etc. El Pacto es una agenda para cumplir el mandato de esta generación y la de nuestros ancestros.

Proponemos un pacto para vivir sin miedo, para erradicar la violencia y poner fin a las guerras que han promovido élites mezquinas y en las cuales se enfrentan juventudes empobrecidas. Queremos construir un país de oportunidades, con educación, trabajo digno, con esperanza de pensiones y salir de los ciclos de miseria. Nuestro pacto es con las juventudes.

Como madres, queremos sacar adelante a nuestras hijas e hijos y exigimos un proyecto de vida en igualdad. La pandemia nos golpeó de manera especial, haciéndonos retroceder más de una década en derechos que habíamos alcanzado: fuimos confinadas y regresadas al espacio doméstico, muchas veces en hogares violentos; fuimos recargadas con las tareas del cuidado y por ello despojadas de nuestros puestos de trabajo. Por esto, la recuperación social y económica que le espera al país debe ser con y por las mujeres: ¡el pacto será con las mujeres o no será!

Estamos frente a un momento único, se requiere un pacto con la ciudadanía que nos permita edificar el futuro que merecemos. Por eso, proponemos al país una lista cerrada, paritaria y en cremallera, compuesta por mujeres y hombres progresistas y demócratas de todo el país, con fuerte presencia de los pueblos étnicos y de quienes han defendido con valentía sus comunidades y territorios. 

Nuestra bancada y nuestro gobierno serán reflejo de la verdadera sociedad colombiana y ejerceremos con liderazgo, valentía y transparencia el compromiso de este Pacto histórico por un país a la altura de nuestros sueños.    

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