Ocho alertas que deja la aprobación del proyecto de ley que crea FONCULTURA

En la noche de este lunes, fue aprobado por la Cámara de Representantes el proyecto de ley No. 449 de 2020 para la reactivación, el fortalecimiento del sector cultura y la creación de FONCULTURA, presentado por el Gobierno Nacional, sin tener en cuenta las necesidades que plantean los artistas del país.

Así lo indicó la Representante a la Cámara por Bogotá, María José Pizarro, quien insistió que “ReactivArte, proyecto por el cual se crea el Fondo para la Promoción del Patrimonio de la Cultura, las Artes y la Creatividad (FONCULTURA), y el Fondo Mixto Nacional de Promoción de Cultura y las Artes “Colombia Crea talento” (Co.Crea), es de características divergentes, difieren de las realidades económicas del sector cultural y no contempla el desarrollo social para las políticas culturales y para el trabajador cultural colombiano”.

La Congresista planteó públicamente que hay una deuda histórica con el presupuesto y políticas para la cultura, es por esa razón que presentó varias proposiciones durante los diferentes debates en comisión y plenaria, todas ellas basadas en el trabajo y necesidades abordadas con los artistas, agremiaciones y el sector directamente, sin embargo, no fueron tenidas en cuenta. Así las cosas, la Representante pone de conocimiento las siguientes preocupaciones, expresadas también por el sector ante esta futura Ley que debe sancionar el Gobierno Nacional. 

  1. El título de FONCULTURA es un eufemismo, no debería llamarse de esta manera, dado que engaña a la opinión pública y genera confusión, lo que pretende es inyectar recursos a través de CoCrea para proyectos de industria creativa e infraestructura para las ADN (Áreas de Desarrollo Naranja), no para el ecosistema de la cultura.  
  2. Los gremios NO tienen participación dentro del comité directivo que dirigirá FONCULTURA. Solo se conformará el comité por los mismos entes que manejan el Consejo Nacional de la Economía Naranja y CoCrea (este último se queda con el 10% de los gastos administrativos), lo cual no ofrece garantías ni asegura el debido control administrativo y ciudadano. Esto definitivamente es perjudicial, puesto que permite que los proyectos que sean aprobados no respondan a las verdaderas necesidades del sector, puesto que quienes lo conocen fueron excluidos deliberadamente, incumpliendo, además, el Artículo 58 de la ley 397 de 1997.  
  3. La facultad que tendrá CoCrea de destinar recursos por modalidad directa, debe entenderse como asignación a dedo junto con convocatorias preexistentes del Ministerio de Cultura; no se crean nuevas convocatorias públicas, el proyecto de ley plantea potestades de orden privatizador. Así las cosas, se perdería capacidad de veeduría, control y fiscalización ciudadana así como acceso de derecho democrático a los recursos de un ministerio público. 
  4. Preocupa la posibilidad y facilidad para la desviación de recursos, puesto que la gestión de este fondo público – privado puede ser tomado por empresas captadoras de dinero, empresas fachada, o empresas de diversa índole que acrediten razón social de economía naranja sin labor cultural real. Con la economía naranja, se abre la puerta a figuras jurídicas que no necesariamente contribuyen al fortalecimiento y desarrollo del sector cultura y sí se benefician de exenciones tributarias en una especie de vía estructural que raya en la corrupción o evasión de impuestos.  
  5. Con la excusa de la economía naranja, que por cierto, el propio gobierno no ha logrado explicar al país, pretenden entregar la cultura a las dinámicas del mercado, a una pérdida de autonomía y fenómenos de exclusión en el acceso a la cultura.  
  6. Deja desprotegido al artista, gestor y creador cultural colombiano, aumentando el  riesgo que ya se viene presentando de debilitamiento de la producción, creación, investigación, formación y circulación cultural. 
  7. Desconoce el impacto que la tecnología tendrá en los próximos 10 años y la dinámica  del sector, dado que no se estructura un marco normativo que se sobreponga a las barreras que pueden existir en los próximos años en cuanto a la destinación de los recursos de FONCULTURA. 
  8. No está claro cómo será el manejo de la información, especialmente para proyectos de base tecnológica que requieren un tratamiento especial de datos.